Depende de diferentes factores: del tipo de dificultad que tengas o tenga el chaval, de tus ganas, del tiempo disponible para hacer los ejercicios en casa, del estado nutricional de tu cerebro.
El cerebro (el jefe) para funcionar bien necesita oxígeno y una buena alimentación.
Actualmente se están dando a conocer muchos alimentos que, sin ser tóxicos, provocan ciertos síntomas que impiden que ese cerebro funcione al 100%. Algunos sobreexcitan durante un tiempo para luego disminuir drásticamente los niveles de energía de la persona. Otros generan excesiva secrección de mucosidad impidiendo que entre por la nariz la cantidad suficiente de oxígeno de forma que el paciente se siente cansado y le cuesta mantener la atención.
Todos conocemos el cansancio que nos provoca un constipado en parte por la dificultad para respirar.
Otros alimentos, sin embargo, ayudan a que las fibras nerviosas se construyan más rápidamente y la adquisición o mejora de las habilidades se acelere.
No todas las personas nos mostramos tan sintomáticas a un mismo alimento pero sí es habitual que los pacientes sensibles a algunos alimentos muestran una gran afinidad por ellos.
Igual de importante es dormir las horas necesarias para permitir que el cerebro asimile los nuevos conocimientos, las nuevas habilidades.