Llevábamos tiempo buscando una solución integral y abordable para mejorar la visión de nuestro hijo, y puedo asegurar que no ha sido fácil.

Tras descartar parches y gafas como “única opción”, descubrimos las terapias comportamentales, inaccesibles para nosotros por distintas razones… hasta que Marival apareció en nuestras vidas.

Ella ha enseñado a Telmo a ver mejor, entrenando sus ojos para que respondan de manera más eficiente a las demandas del entorno.

Pero lo más emocionante para nosotros es cómo lo ha hecho.

Su esfuerzo por adaptarse a nuestras circunstancias, su maravillosa capacidad de empatía, su cercanía y su saber hacer.

Por todo ello, Marival tiene nuestra gratitud y cariño… y el bienestar visual de mi familia para siempre en sus manos.

Gracias.

Familia Gómez Domínguez.