Adoptamos a una niña de casi 5 años, había tenido falta de muchos de los estímulos que tienen los niños que crecen hasta esa edad en el seno de una familia, desde el principio mi hija presentaba problemas para centrar la atención y necesitaba estar todo el tiempo moviéndose.

Descubrimos casualmente después de 7 meses de estar con ella que presentaba hipermetropía y astigmatismo, detectaron también un ojo vago y empezamos a llevarle al Hospital Oftálmico de Madrid, nos mandaron gafas y poner parches en el ojo bueno para tratar el ojo vago, estuvimos así casi 3 años . Una amiga del trabajo me habló de una amiga suya que trabajaba en terapia visual y que desaconsejaba totalmente el uso de parches y como no acababa de solucionarse el problema del ojo vago probamos a pedirle una valoración.

Nos hicieron un estudio global muy serio, no solo de graduación de vista, también estudiaron con que eficacia funcionaban sus ojos : entre otras cosas valoraron su visión periférica (que era muy pobre), agudeza visual (intentaron llegar a la mayor agudeza visual posible de los dos ojos trabajando conjuntamente), capacidad de mantener la vista centrada en algo (mi niña tenía serios problemas para ello), y por otra parte también evaluaron muchísimas cosas relacionadas a con que eficacia el cerebro de mi hija era capaz en ese momento de interpretar lo que veían sus ojos (también había que mejorar muchas cosas en este aspecto).

Por aquel entonces la niña estaba en 2º de primaria y el colegio estaba siendo un calvario para ella, no conseguía centrarse en clase y las tardes de deberes eran horribles para ella y para mí. Era un trabajo enorme para una niña tan pequeña, conseguía aprobar a duras penas y tenía la autoestima muy baja. Éramos conscientes del retraso que llevaba por sus 5 primeros años de poca estimulación, por lo que le estábamos llevando a un gabinete psicopedagógico desde hacía 8 meses antes.

En la terapia visual nos dijeron que la niña tenía serios problemas en el sistema visual que le impedían centrarse, leer y escribir bien, interpretar datos…, uf! un montón de cosas sobre los que habría que ocuparse, además de la necesidad de trabajar sobre su problema de ojo vago con terapia y corregir con gafas bifocales su hipermetropía y astigmatismo, con una graduación que permitiese sacar el mejor trabajo conjunto a los dos ojos.

Además nos hablaron de un método que nos parecía “magia” : fototerapia optométrica (por luces de diferentes colores estimulaban por los ojos diferentes áreas del cerebro y esto, nos dijeron podría facilitar que la niña se centrase mejor y mejorase su aprendizaje).

Era todo carísimo y nosotros no somos ricos, pero la verdad es que sentíamos que a la niña no le iba bien y había que hacer algo. Los terapeutas nos dieron muy buena impresión por lo que enseguida decidimos que nos lanzábamos a la terapia, decidirnos por la fototerapia nos costó mucho más, porque realmente no sabíamos que pensar, nos daba algo de miedo, después de pensarlo mucho decidimos que había que “sacar toda la artillería”, la niña necesitaba “un buen empujón”, le hicimos las sesiones que nos aconsejaron de fototerapia, a la vez que la terapia visual y continuamos con los psicopedagogos un tiempo más.

En menos de un año de terapia mi hija solucionó su problema de ojo vago. Hemos hecho terapia visual durante algo menos de 2 años y medio y la niña ha mejorado muchísimo. Además de la terapia semanal también nos mandaban algunos ejercicios para hacer a diario que aunque la peque refunfuñaba los hacía.

Ahora está en 5º de primaria y le va razonablemente bien en el cole, ha aumentado un montón su autoestima y yo me siento muy bien por haberla llevado a terapia visual y haber hecho las sesiones de fototerapia. Honestamente creo que le ha hecho mucho bien y lo volvería a hacer.

Me siento muy agradecida al buen trabajo que hicieron todos los terapeutas que trabajaron con ella, entre los que se encuentra Marival.