Sofía viene al centro para hacer una valoración porque en la revisión pediátrica de los 6 años les dijeron que parecía que veía mal. Su padre y su madre tienen miopía.

Sus agudezas visuales de cerca eran buenas. En mirada lejana el ojo derecho veía un 30% y el izquierdo un 95%. Su ojo derecho empezaba a ser miope y nuestro objetivo era evitarlo o frenarlo en la medida de lo posible.

Además la precisión de sus movimientos oculares era pobre. Esto podía influir en el aprendizaje de la lectoescritura. Sofía tenía buena coordinación de ojos en mirada cerca y al mirar lejos su ojo derecho, aun cuando estaba compensado el ojo derecho se apagaba, era lo que popularmente se conoce como “ojo vago”.

En cuanto a su capacidad de enfoque era pobre, le costaba activarlo.

A nivel motor le faltaba esquema corporal, su equilibrio era bueno de forma estática y descontrolado en movimiento. Todavía no se había lateralizado y presentaba reflejos primitivos no automatizados.

Trabajamos para poner su desarrollo motor acorde a su edad biológica. Favorecimos que finalizase su lateralización. Para activar ese ”ojo vago” prescribimos una lente terapéutica con la que conseguimos elevar la agudeza visual al 70% y trabajamos mucho su visión periférica, su visión espacial y el manejo de su enfoque. Llegó la pandemia y el hecho de pasar tanto tiempo en espacios pequeños deshizo todo el trabajo. Cuando la volvimos a ver en mayo 2020 la agudeza visual del ojo derecho había retrocedido al 30%. Con trabajo espacial y focal conseguimos recuperarla hasta un 60%, ahí tocamos techo. Así era difícil ajustar el sistema binocular.

Sin gafas, Sofía, en la calle, al mirar lejos percibía ver bien porque estaba viendo la mayor parte del tiempo con su ojo izquierdo, el bueno. Sin embargo, esta situación hacía que su sistema binocular y muchas de las habilidades espaciales que se sustentan en ella se desarrollaban de forma ineficaz.

Al comenzar el curso decidimos compensar con lente oftálmica y más adelante con lente de contacto porque con la mascarilla la gafa se le empañaba, veía mal y se las quitaba.

Cuando hay un ojo vago con la gafa le permitimos ver, para crear un sistema binocular donde los ojos sean compañeros y no rivales hay que llevar a cabo un proceso de terapia visual.

En diciembre de 2020 finalizamos la terapia con Sofía. Su sistema visual estaba ajustado y sus agudezas visuales eran similares y por encima del 100%.

Acabamos de hacer la revisión de los 3 meses de finalizar la terapia, las agudezas se mantienen y algunas habilidades de rendimiento han mejorado y son más flexibles.

Buen trabajo campeona!!!!