En marzo de 2019 Mª Victoria tiene unos días de fuertes dolores de cabeza y el ojo izquierdo rojo. Va a urgencias de oftalmología y tiene la tensión intraocular TIO muy elevada 28. Le dan tratamiento local para llevarla a la normalidad.

Al día siguiente y, por casualidad, la hemorragia aumenta al poner la cabeza boca abajo al peinarse. La remiten al Hospital de la Princesa de urgencias para descartar una tumoración.

El diagnóstico fue fístula carotideo caversona izquierda. La operan y a los 3 días remiten los síntomas de alarma aunque como efecto secundario le queda una visión doble en mirada izquierda.

La diplopia (visión doble) la aprecia desde una distancia de entre 1 y 2 metros en movimiento. Si focaliza en algún objeto desaparece.

El diagnóstico es una hemiparesia del VI par. Se siente inestable.

Cuando vino a hacer nuestro examen la recuerdo tiesa como un palo, con cara de susto y caminando tocando las paredes de los pasillos por los que avanzaba.

Tras la valoración decidimos poner un parche sectorial para evitar la visión doble. Cuando se fue su postura era ya más relajada.

Victoria ya estaba jubilada. Iba a clases de guitarra, estudiaba humanidades y le gusta leer. Tuvo que aparcarlas temporalmente por la incomodidad de ver doble.

Además el sistema binocular estaba desajustado. Localizaba los objetos muy por delante de donde están realmente, endoforia.

La visión doble conseguimos quitarla pronto. La endoforia también se regularizó.

En total fueron 13 sesiones de terapia visual junto al trabajo constante en casa.

¡Qué gran espíritu de superación!!!! ¡Cuántas cosas me enseñaste!!!