La visión es el sistema sensorial que usamos principalmente para movernos, comunicarnos y aprender. Por este motivo, es importante conocer los indicadores de un buen desarrollo visual durante el primer año de vida y las pautas para estimularlo en cada una de sus diferentes etapas. Aprendamos a hacerlo de la mano de la experta Lucila To.

    Aprendemos a ver al inicio de la vida y luego usamos la visión como sentido predominante para aprender. En los primeros 8-10 años de vida, tu hijo ganará en agilidad en el uso de su sistema visual.

    A medida que crezca, el sistema visual del recién nacido irá gobernando muchas de las decisiones que tomará en sus retos diarios, sobre todo, si está bien organizado. Y eso, en parte, depende de los estímulos que se le propongan en su primera infancia.

    ¿Cómo ve el bebé cuando nace?

    Ésta es la primera pregunta que las mamás y los papás hacen cuando llegan a la clínica. El ser humano nace con baja visión por la poca cantidad de detalles que es capaz de percibir. Solo ve el alto contraste, y tan solo a una distancia próxima (de 20 a 40 cm). Puedes buscar en la red el GIF del oftalmólogo británico Romes Angunawela; una imagen potenciará las palabras que ahora lees y podrás ver la increíble evolución de la visión en el primer año de vida.

    Un recién nacido llega dotado para reaccionar a la luz, pero su sistema visual prácticamente no tiene habilidades para reconocer casi nada al inicio de la vida, más allá de las luces y las sombras. Esta visión frágil evolucionará a una visión eficaz, igual que evoluciona la consciencia y el control de su cuerpo, o la emisión de sonidos a la articulación de las palabras.

    No nacemos viendo, sino que aprendemos a ver con la llegada de la luz, la percepción del movimiento del entorno y la variedad de los estímulos que se nos presentan.

    Los cimientos sólidos de este aprendizaje motor y sensorial que es la visión se construyen en el primer año de vida. La mayoría de las personas piensan que ver es discriminar un pequeño detalle a una determinada distancia. Pero la visión es mucho más que ver en detalle.

    Ver es discriminar el movimiento, discriminar los gestos faciales y reconocer caras. Ver es poder ver en color y sus matices. Ver es tener un campo visual amplio, poder coordinar ambos ojos y enfocar. Ver es poder encontrar las semejanzas y las diferencias entre lo observado. Ver es ser capaz de encontrar un objeto o una palabra en medio de mucha otra información.

    La eficacia y el buen rendimiento de la visión están relacionados con nuestra orientación en el espacio y con la coordinación ojo mano, tan importante para el aprendizaje, el deporte o la interacción social.

    Las etapas del desarrollo visual del bebé de 0 a 12 meses

    En el primer año de vida, cada gesto es fundamental para la organización de un sistema tan complejo como es el visual. Cada etapa del desarrollo visual en el primer año tiene sus hitos, que serán los escalones para la siguiente etapa.

    Primera etapa: desde el nacimiento hasta las ocho semanas

    • El objetivo es despertar la fijación visual para que el bebé conquiste la estabilización. Inicialmente, esa primera interacción con el rostro de mamá tendrá ciertos requisitos para que sea de calidad: cabeza, cuello y cuerpo bien sostenido, y posición lateral de cabeza.
    • El recién nacido necesita asociar la cara con la voz para identificar a su madre. Háblale y gesticula mientras le miras; verás como queda hipnotizado.
    • El uso de patrones de alto contraste permitirá que su fijación de apenas tres segundos pueda alcanzar los diez segundos.
    • En esta primera etapa, es importante poner los estímulos a los lados y no en la línea media.
    • A la edad de seis semanas, un bebé con un desarrollo típico tiene un contacto visual estable con sus padres. Si no se produce un contacto agradable a la edad de ocho semanas, el bebé debe ser derivado a un servicio de intervención temprana.

    Segunda etapa: entre los dos y los cuatro meses

    • Esta es la etapa del movimiento de ojos con control y el seguimiento. Con una buena calidad en la estabilización de la mirada, tu bebé ya podrá seguir objetos en movimiento.
    • Los movimientos deberán ser lentos, ya que, si los haces rápido, se perderá y apartará la mirada.
    • Los patrones en blanco y negro, los rostros humanos y objetos como sonajeros son excelentes estímulos para comprobar que, al moverlos, el bebé va a poder seguirlos, tanto en la línea horizontal como cuando les hacemos mirar de arriba abajo.
    • Verás cómo ha evolucionado el contacto visual y la interacción social. El bebé es capaz de dar respuestas distintas a las caras sonrientes y a los rostros inexpresivos, lo que demuestra la importancia de la comunicación visual con las figuras de apego y de referencia.

    Tercera etapa: entre los cuatro meses y medio y los ocho meses

    La visión tridimensional se pone en juego y, con ello, también el uso de las manos. A partir de los cuatro meses, los bebés muestran cambios de fijación entre objetos y el desplazamiento de las manos parece estar influido por la función visual. Cuando la visión es completa y binocular, el desplazamiento del brazo es más preciso que si se produce solo con la visión de un único ojo.
    La visión es un componente esencial para conocer las manos y aprender a usarlas. Las manos son nuestro “segundo par de ojos” y hacen que los bebés sean conscientes de la forma, el tamaño, el peso y la calidad de la superficie de los objetos percibidos como información visual abstracta.

    Cuarta etapa: a partir de los nueve meses

    • Es el momento de ver el mundo de forma global y de mostrar interés en los pequeños detalles. El bebé ya se pone erguido y, mientras sondea su equilibrio, se activa la visión periférica, que permite tener en cuenta no solo aquello que mira, sino también los objetos que hay a su alrededor.
    • Sortear obstáculos, percibir los diferentes niveles cuando el pequeño sube y baja escaleras, en parte, dependerá de su visión.
    • En otros momentos, el bebé estará inmerso en manipular objetos con sus manos. La visión en detalle toma el control porque es la más necesaria para la acción que le suscita interés en ese preciso momento.
    • La función de señalar también aparece en esta etapa, en la que compartir el objeto es parte de la exploración del entorno.
    • En la comunicación, el bebé aprende a usar las manos, y luego el dedo índice, para señalar objetos y actividades, compartir información y hacer que los adultos se den cuenta de que el bebé quiere algo.

    Observaciones sobre la visión del bebé en su primer año de vida

    ¿En qué debemos fijarnos para saber si la visión del bebé se está desarrollando de manera correcta? ¿Cómo estimularle en cada etapa? Conozcamos los aspectos a los que debes prestar atención:

    Primera etapa: fijación monocular visual (0-2 meses)

    • El bebé se gira hacia la luz tanto a un lado como al otro.
    • Mira caras y patrones en blanco y negro simple durante breves períodos de tiempo.
    • Ojos, cabeza y tronco funcionan en bloque.

    Segunda etapa: seguimientos visuales (2-4 meses)

    • El bebé incrementa los tiempos de contacto visual y sonríe cuando lo haces tú o le hablas.
    • Sigue los patrones de alto contraste, caras y objetos en todas las posiciones de mirada (arriba abajo, derecha a izquierda y diagonales) a distancias de 20 a 40 cm con ojos coordinados.
    • Inspecciona sus manos y los objetos que le ofreces. Ya puede empezar a usar la línea media del cuerpo.

    Tercera etapa: coordinación ojo-mano, tridimensionalidad (5-9 meses)

    • El bebé se desplaza para alcanzar objetos a diferentes distancias, tanto con la mano derecha como con la izquierda.
    • Responde a las diferentes expresiones faciales.
    • Empieza a seguir objetos solo con los ojos de forma independiente a la cabeza

    Cuarta etapa: el todo y las partes (9-12 meses)

    • El bebé sortea objetos a su alrededor cuando da los primeros pasos.
    • Tiene buen juicio para agarrar objetos.
    • Reconoce algunos dibujos.

    Fuente: mibebeyyo.elmundo.es | Autora: Lucila To